Como concejal de Ibagué, he trabajado incansablemente por una Ibagué soñada. Nací en la Clínica del Rosario, habitación 201, y desde entonces me he enamorado de esta hermosa ciudad. Me maravillan los ocobos florecidos, la rica tradición e historia que llena de orgullo a todos sus habitantes. Cada vez que comparto la historia de Ibagué y contemplo el Nevado del Tolima acogiéndonos, o recorro el Cañón del Combeima, no puedo evitar soñar con una Ibagué en la que los tambores resuenen y el arte y la cultura florezcan durante todo el año.
Desde mi posición en el concejo de Ibagué, y mucho antes de asumir mi cargo, he abogado por convertir a nuestra ciudad en un destino turístico y deportivo de ensueño para Colombia. Visualizo a una Ibagué resiliente, capaz de superar cualquier adversidad, y busco aprovechar su ubicación geográfica estratégica para impulsar la agricultura y aliviar la congestión en la capital de Colombia. Aspiro a obtener todos los certificados necesarios y el mayor reconocimiento a nivel internacional para continuar albergando campeonatos mundiales en diversas disciplinas deportivas.
Mi objetivo es garantizar incentivos tributarios que atraigan emprendimientos y grandes empresas, convirtiendo a Ibagué en su sede principal o un punto de gran importancia. Este sueño no es inalcanzable; solo requiere esfuerzo constante para mejorar la infraestructura de la ciudad, utilizar de manera eficiente el espacio público, formalizar a los comerciantes, asegurar la continuidad de los servicios públicos y llegar a todos los rincones que lo necesiten. También debemos cuidar el medio ambiente que nos ha posicionado como un destino turístico para la observación de aves. Mi amor por mi ciudad me impulsa a trabajar incansablemente para hacer realidad esta Ibagué soñada.
Además, para hacer posible este sueño, necesitamos un aeropuerto que facilite los procesos para empresas y turismo, un aeropuerto digno de nuestra ciudad. Ibagué como destino deportivo es más que factible; contamos con los espacios necesarios, solo falta un poco más de trabajo para lograrlo.
Sin embargo, no podemos materializar este sueño sin abordar un aspecto fundamental: la seguridad. Propongo un enfoque de tres puntos esenciales que involucra a la fuerza pública, la comunidad y la tecnología. Estoy convencido de que, cuando colaboramos y empleamos las herramientas tecnológicas disponibles, trabajando codo a codo con nuestras fuerzas de seguridad, lograremos una mejora significativa en la seguridad y, con ello, la percepción de Ibagué como un destino turístico, cultural y empresarial. Así, nuestra Ibagué soñada se convertirá en la ciudad ideal de todo el país