En Colombia una de las mayores aficiones existentes es la del deporte más específicamente, el fútbol; anteriormente he tenido la oportunidad de escribir sobre este mismo tema pero no esperaba volver hacerlo tan pronto, pues recientemente el fútbol colombiano ha pasado de ser un simple deporte a ser una casa de problemas de orden público, pues los hinchas no saben disfrutar lo que es un espacio de entretenimiento y pasan a ser pandillas que matan, roban, torturan y se organizan para cometer actos delictivos.
Quiero aclarar que en la palabra “hinchas” no busco encasillar a todos aquellos que apoyan un equipo de fútbol porque no todos cometen delitos, cuando hablo de hinchas en este escrito me refiero a las denominadas “barras bravas” que no imponen ningún tipo de regulación para pertenecer a ellas. Tal parece que para ser miembro de alguno de estos grupos solo se necesita una camiseta.
Ahora bien, hablemos de las barras y porque estas deben ser puestas en la mira de las autoridades de la Dimayor y porque deben ser castigadas durante y para hacer este análisis solo hablaré de los hechos que ocurren en la ciudad musical en los que el Deportes Tolima es local en el coloso de la 37, pues aunque asistir al estadio es un plan familiar en otros lugares del mundo, en Colombia es correr el riesgo de perder sus pertenencias y exponer su integridad física ya que no falta el “hincha” que por necesidad decide que sustraer las pertenencias ajenas de manera obligatoria, eso sí lo llamamos de manera bonita y elegante el hecho de que llegan armados pidiendo monedas como excusa para robar.
Y es que darles una moneda es un arma de doble filo porque si se les da una moneda, independientemente del valor, puede que te dejen pasar sin hacerte nada pero puede que no y viceversa, es jugar una ruleta rusa donde nosotros mismos nos disparamos o bueno nos “apuñalamos” si les damos o no la “monedita para ir a ver el Tolima”.
El deporte es algo hermoso que debe ser manchado por actos que atentan contra la unión y el respeto que se expresa en la cancha por los jugadores, no es posible que los hinchas manchen un encuentro cogiendo a piedra un bus del equipo contrario como sucedió en el pasado encuentro de Tolima- Millonarios, como tampoco puede ser posible que hinchas de Millonarios maten a apuñaladas a otro por portar una camiseta diferente.
Si bien es cierto que la muerte del hincha del Deportes Tolima se pudo evitar, tampoco es justificable que un hincha después del evento deportivo salga armado cuando antes de entrar al estadio se hacen requisas por parte de la policía, pero yo me pregunto ¿Cuál es la necesidad de asistir armado al estadio? ¿Por qué las barras } permiten que sus integrantes ingresen armados?.
En Colombia nos falta respetar el deporte, no falta aprender a distinguir que aunque seamos de equipos diferentes somos amantes del mismo deporte.
Por Mauricio Luna.