Todo ser humano viene al mundo dotado de talentos que tienen el objetivo de desarrollarse en la civilización hasta su mejor versión durante su efímera existencia y así, aportar con su propia esencia a la historia de la humanidad. Por esa razón, la educación como uno de los pilares de la metrópolis, tiene la responsabilidad de dar la prioridad a los talentos que son innatos en los diferentes individuos que se forman en el sistema educativo.
Lamentablemente, vivimos en una sociedad donde la educación se encamina a enseñarle a cantidades de estudiantes el mismo patrón de la memoria como si fuesen androides que copian a la exactitud. Por esto, no debe parecernos insólito que encontremos a profesionales fracasados y frustrados porque no se les formó con las pautas idóneas para la vida. Por lo mencionado anteriormente, se podría considerar que la educación debería experimentar con nuevos métodos que generen un gran sentido de vida haciendo felices a las personas y compensándoles todo lo que ellos deben dar de su parte para mantenerse en las sendas de la educación. Así, evitaremos que asiduamente el resultado sea la deserción escolar por causa de la insatisfacción de lo que se hace.
Nuestro compromiso social como personas es contribuir a la sociedad con un legado que sea innovador y trascienda a las futuras generaciones. Así que, debemos poner en desarrollo máximo el potencial que representan los diferentes talentos que poseemos, pero, para lograrlo necesitamos estar dispuestos a explorar lo que se nos ha otorgado por medio de las diferentes disciplinas que los involucran. Por lo que, existe cierta reciprocidad entre las habilidades y la dedicación porque aprovechamos lo que se aprende dependiendo de los talentos que forman nuestra esencia, entonces, habrá un resultado que será exitoso tanto para el individuo como para su sociedad y no quedará en vano lo mucho que dio de sí mismo durante su progreso.
Por otro lado, debemos ser un verdadero compendio de la humanidad en su máxima expresión, que demuestre un sentido de pertenencia por lo nuestro y para ello es fundamental la educación, porque contribuye con la búsqueda de la alta conciencia de nuestra existencia y del mundo en que cohabitamos. Por lo cual, debemos tener presente un sistema de valoración que comprende: el diálogo, la interacción social con respeto por la dignidad, el razonamiento, el análisis, la argumentación y resolución de todo tipo de problemas.
Por ejemplo, el examen de estado Icfes Saber 11 a la hora de evaluar, sólo toma en cuenta algunas de las ocho inteligencias correspondientes al ser humano (lingüística, lógica, espacial, musical, corporal, intrapersonal, interpersonal, naturalista) y considero que es injusto con las personas que tienen ciertas inteligencias desarrolladas, que son lo opuesto a las que incorpora el estado para evaluar el nivel académico de un estudiante colombiano. Además, el éxito de las pruebas incluye la memorización y mecanización, lo cual es un mal método porque los estudiantes aprenderán memorizando para el examen estatal y no para la vida misma.
En conclusión, de nosotros como sociedad depende que se genere un cambio radical en la educación que hemos recibido por muchos años y potenciar hasta la mejor versión de nuestros talentos naturales para contribuir con el éxito social.
Por Laura Ramírez.