El virus de la abstención

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El pasado 5 de diciembre se llevaron a cabo las elecciones de Consejos Municipales de Juventudes acatando la Ley 1885 de 2018, por medio de la cual se establece la elección de consejeros municipales, locales y distritales los cuales por medio de este espacio democrático podrán hacer veeduría y control en los planes de desarrollo, en políticas, programas y proyectos para las juventudes. Este es un espacio que las juventudes estaban pidiendo hace rato, pues en muchas ocasiones los jóvenes habían alegado que no se sentían representados por los líderes políticos y sus partidos.

Sin embargo, estos comicios han dejado opiniones divididas, mientras que algunos, por no decir la mayoría, comentan que los jóvenes se durmieron y dejaron pasar una gran oportunidad para demostrar que en verdad la juventud quiere un cambio, los otros dicen que es un buen comienzo, pues los jóvenes que salieron a votar fueron conscientemente, sin recibir ningún incentivo monetario por parte de las maquinarias políticas, lo que en verdad cuenta y mucho. A pesar de ello no podemos dejar de ser críticos en medio de una coyuntura tan importante para nuestro país, los consejos juveniles son espacios que el Estado le brinda a los jóvenes para que den a conocer sus ideas, hagan seguimiento a los presupuestos públicos y participen activamente en proyectos juveniles para que así mismo se empiece a generar país desde abajo, es por ello que todos esperábamos que estas primeras elecciones juveniles fueran una jornada histórica para la democracia, no obstante pasó lo contrario, hubo mucha abstención, y los que salieron a votar en su mayoría no supieron votar, por lo que fueron anulados una cantidad notable de votos.

Teniendo en cuenta lo anterior, se pueden resaltar de estas elecciones varios aspectos, el primero es que aunque la Registraduría invirtió en la planeación y ejecución de las elecciones, le faltó más interés en empapar a los jóvenes acerca de estos comicios, haciendo pedagogía; lo segundo es que aunque existen muchos jóvenes que son responsables con su ejercicio democrático a muchos les hace falta pedagogía en el aspecto de marcar en el tarjetón, pues se vio reflejado que no sabemos votar y que nos cuesta indagar por nuestra propia cuenta. En última instancia encontramos que a pesar de que los jóvenes deseamos un cambio a la hora de llevar a cabo ese ideal, nos quedamos atrapados en la abstención, no investigamos, no nos interesamos en esos pequeños pero importantes espacios de la democracia y dejamos pasar la oportunidad para hacernos sentir. A pesar de todas estas circustancias, queda la esperanza de que este no sea el termómetro de las luchas democráticas que se avecinan.

Por Ingrid Yineth Portela.