A la Plaza de Mercado Caballero y Góngora del municipio de El Espinal, llegaron cuatro camiones con 1.100 bultos de papa que cuidadosamente habían cosechado las familias en las tierras de Murillo. Sin importar el transporte, compradores estaban listos para llevar el tubérculo a sus casas.
“A 30 mil y a 20 mil el bulto. Hay criolla y hay común”. Insistentemente, esa era la frase que se le escuchaba decir a un locutor que había dispuesto la Alcaldía de El Espinal como parte de la estrategia de divulgación; estrategia que también había incluido, previo a la papatón, una serie de mensajes en redes sociales, perifoneo y cuñas radiales.
Se abrieron los cuatro camiones y empezó la venta. Los propios productores entregaban bultos y bultos a los coteros; unos habían llegado de Murillo y otros eran lugareños.
La noticia de la papatón en la Plaza Caballero y Góngora corrió “como pan caliente” por las calles de El Espinal. Con el paso de los minutos aparecían más y más compradores. Sobre el mediodía, los camiones estaban desocupados y sólo un aviso de la Asociaciòn de Papicultores del Ruiz permanecía sobre un vehículo, como centinela de la exitosa faena.
Un ejercicio similar se repitió en los municipios de Lérida y Armero Guayabal. En cada una de las localidades del norte del Tolima las familias cultivadoras lograron vender 300 bultos de papa. En total, durante la jornada se comercializaron en los tres municipios del departamento, 1.700 bultos del tubérculo.