La fiesta del fútbol que se convirtió en una tragedia para una familia ibaguereña. El pasado 05 de Diciembre del 2021 se enfrentaba Deportes Tolima frente al equipo de los millonarios en la capital tolimense. Un vibrante juego lleno de emociones por parte de ambos equipos, ofreciendo un lindo espectáculo para los asistentes al Murillo Toro. Pero lo que era una gran fiesta se convertiría en un infortunio para un hincha pijao que perdería la vida en hechos confusos que aun son materia de investigación por parte de las autoridades.
Sobre lo sucedido hay varias hipótesis, sin embargo, la hipótesis que toma mayor fuerza es que horas posteriores del final del partido, sobre la avenida Mirolindo se presentó una riña entre hinchas del equipo visitante contra hinchas del Deportes Tolima el cual resulto gravemente herido Jhon Arteaga, un joven de tan solo 20 años de edad, el cual fue llevado de urgencia hasta la clínica Nuestra, en donde finalmente perdió la vida.
Lideres de la reconocida barra Revolución Vinotinto Sur del conjunto pijao culparon directamente al alcalde Andres Hurtado y al secretario del gobierno Oscar Berbeo, los cuales hicieron caso omiso a la solicitud hecha días antes por parte de la barra tolimense, la cual consistía en el cierre de fronteras. Esta solicitud estaba respaldada por antecedentes de violencia que se han venido presentado por parte de las barras visitantes de algunos equipos cuando arriban a la ciudad de Ibagué.
Por otra parte, la Policía Metropolitana puso a su disposición un grupo especial para el desarrollo de la investigación y así, dar con los responsables de este hecho. Pero la gran pregunta es: ¿qué nos pasa?, sabemos que en estos hechos hay unos culpables que fueron los perpetradores de dicho asesinato, pero más allá del cierre de fronteras o de aumentar el pie de fuerza policial. Lo que realmente debemos es reflexionar como sociedad y revisar la falta que nos hace la tolerancia, ya que por el simple hecho de vestir camisetas de diferentes colores nos seguimos matando entre nosotros sin tener la suficiente conciencia en entender que alguien nos espera en casa y que de un día para otro una madre pierda a su hijo por culpa de la violencia.
Lo que menos queremos es que un deporte como lo es el fútbol se siga manchando de sangre por un pequeño grupo de desadaptados que siguen sin entender que el fútbol es un juego, un espectáculo el cual debe ser promotor en la construcción de valores y no en el deterioro de la sociedad
Por Andrés Ávila.