Ibagué es conocida por ser la capital musical de Colombia; una ciudad intermedia caracterizada principalmente por encontrarse entre los primeros lugares de desempleo en el país. Pese a esta gran desventaja la ciudad también es conocida por ser un buen vividero haciendo referencia a un lugar tranquilo y económico para las personas, además de gozar de un agradable clima templado y lindos paisajes.
Después de la crisis económica que vivió el país por la contingencia del coronavirus, se notó el incremento de precios en los productos y bienes básicos, una situación que ha afectado bastante a todos los habitantes de la ciudad pues la vida se ha vuelto mas costosa y la ciudad no ofrece fuentes de empleo digno, por ello la mayoría de personas deciden crear negocios propios para solventar la falta de trabajo, sin embargo, el incremento de precios en arriendo de locales y compra de insumos hacen que el ibaguereño se desanimé o pierda la inversión hecha. A la situación anteriormente descrita se suma también el incremento en las tarifas del transporte público, la cual para el año 2022 se incrementa en 200 pesos. Esta cifra ha incomodado a más de un ciudadano, pues comentan que el servicio no compensa con el valor, además la ciudad no tiene la suficiente infraestructura vial para realizar trayectos largos que justifiquen el alza en los precios, sin hablar del mal estado de las busetas, ya que algunas están deterioradas, siendo una fuente principal de contaminación para el medio ambiente.
Lo cierto es que, dado que el aumento de precios a nivel internacional y nacional (Inflación) hace difícil no hacer un alza en el valor de los servicios y productos básicos, la comprensión de esta situación no resta fuerza al descontento popular y la exigencia de mejorar la calidad de los mismos pues no se justifica pagar mas por un mal servicio.De esta manera, es claro que la ciudadanía debe estar atenta a esta coyuntura, pues el incremento en precios es general, la inflación se ha disparado y es inevitable que nos afecte en nuestro diario vivir; y más en una ciudad tan económicamente inestable como lo es Ibagué.
Por Ingrid Yineth Portela.